No hay nunca un porqué para un recuerdo; llega de repente así, sin pedir permiso. Y nunca sabes cuándo se marchará. Lo único que sabes es que lamentablemente volverá. Aunque por lo general son instantes. Y ahora sé como hacerlo. Basta con no detenerse demansiado. En cuanto llega el recuerdo, hay que alejarse rápidamente, hacerlo en seguida, sin miramientos, sin concesiones, sin enfocarlo, sin jugar con él. Sin hacerse daño. Así, mucho mejor... Ahora ya ha pasado. La nieve se ha desecho.
Me ha encantado, que razón tienes. Aunque a veces, los recuerdos son bonitos, muy muy bonitos.
ResponderEliminarUn saludo, gracias por seguirme, sin duda hago lo mismo.Vuelve cuando quieras, te espero...nos leemos.
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Muchas gracias. Si, llevas razón, pero, aveces hay recuerdos que son tan bonitos, que duele recordarlos.
ResponderEliminarLo mismoo digo, gracias por seguirme.